El cambio de siglo en el vídeo corporativo: estética y narrativa

El cambio de siglo en el vídeo corporativo: estética y narrativa

El vídeo corporativo como instrumento de marketing y difusión de los valores y filosofía de una empresa o marca o como medio para dar a conocer un producto o servicio no es algo nuevo. Desde que existe la televisión como medio de comunicación de masas, los anuncios publicitarios son una realidad como también lo son la grabación y proyección de eventos, los vídeos testimoniales, los vídeos formativos, etcétera, todos ellos vídeos corporativos. Sin embargo, su uso se ha multiplicado e intensificado en las últimas décadas, especialmente desde la última década del pasado siglo, al amparo de las nuevas y variadas posibilidades que ofrece Internet.

En este sentido, ya en el siglo XXI se han observado interesantes cambios tanto en el elemento estético como en lo narrativo de los vídeos corporativos.

 

 

Cada vez son más las empresas que comprenden y asumen que el vídeo corporativo es la más eficaz y poderosa herramienta de marketing online pues contribuye como ninguna otra estrategia a incrementar el volumen de sus negocios. Esta situación obliga a la búsqueda de una nuevo “lenguaje visual”, nuevas técnicas aplicadas a la realización de vídeos corporativos que permitan mantener uno de sus objetivos esenciales: destacar entre una competencia cada vez más acusada. Esta necesidad, unida al imparable y rápido desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como a las nuevas técnicas y tendencias del diseño gráfico, han propiciado ese cambio en los aspectos estéticos y visuales que antes citábamos.

En este sentido, el time lapse, presente desde hace décadas en el panorama cinematográfico, irrumpe con fuerza en vídeos publicitarios y corporativos, como una nueva forma de presentar un mensaje.

También la técnica del motion graphics, capaz de generar una ilusión de movimiento a través de la combinación de imágenes, texto y sonido, se convierte cada vez más en la distinción que precisa el vídeo corporativo.

En esencia, la estructura comunicativa esencial se mantiene, un emisor transmite hasta un receptor un mensaje a través de un canal, lo que cambia es la forma o el estilo en que ese mensaje es transmitido, su estética y su narrativa.